El ruido del dinero

FeriaDesde que por primera vez en España se promulgó la Ley del Ruido, podíamos pensar que estábamos mucho más protegidos contra la contaminación acústica en nuestras casas. Costosos y complejos Mapas Estratégicos de Ruido empezaron a proliferar en las aglomeraciones urbanas, carreteras y aeropuertos, donde se evaluaba el cumplimiento de los recientemente creados Objetivos de Calidad Acústica.

Pero existe una realidad que no se contempla en los Mapas de Ruido y que, al menos en mi experiencia, supone el mayor número de denuncias, quejas y problemas de convivencia en nuestras ciudades: el ruido de ocio.

Y es que las zonas de fiesta, las terrazas, las ferias, los mercadillos… son parte de nuestra cultura – o eso dicen -, y generan muchos empleos y riqueza. Pero es innegable que también existen muchas personas que no pueden disfrutar dignamente de sus viviendas por esta causa… ¿hay alguna solución?

1. El problema del ocio en la calle

FiestonEl ocio, además de ser un motor económico importante para una ciudad, mucho más si se trata de una ciudad costera o turística, se convierte muchas veces en un problema de convivencia. No es fácil conciliar los intereses económicos generales con el derecho al descanso de las personas que se encuentran con la movida en su puerta. Y no son pocos los que huyen del bullicio de las grandes ciudades para descansar en la costa… y se encuentran con un bullicio diferente.

Un ejemplo de lo que hablamos pueden ser las macrofiestas o festivales. Este tipo de eventos, típicos en zonas costeras, suponen una gran inyección económica para la localidad que los celebra, aunque al mismo tiempo perjudican gravemente a las zonas residenciales más cercanas mientras dure. En estos casos siempre se escoge el bien de la mayoría: son eventos puntuales que generan mucho dinero.

Sirva un ejemplo de un trabajo que hicimos hace poco: en la gráfica siguiente podéis ver el perfil de nivel sonoro donde se registra el nivel continuo equivalente (LAeq) cada 5 minutos en fachada de una vivienda frente a una macrofiesta veraniega. Fijaos en el que el nivel sonoro de noche – cuando la molestia puede ser mayor –  aumenta considerablemente con respecto a los niveles para el periodo diurno, llegando en momentos puntuales a casi 80 dBA. Aquí no sólo estábamos midiendo música, sino también el ruido debido a la acumulación de gente en la calle.

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Gráfica 1: LAeq (dBA) registrados en fachada de edificio residencial durante celebración de una macrofiesta

Pero, al fin y al cabo, un macroevento es algo puntual: su duración es de días o, a lo sumo, alguna semana al año, con lo que las incomodidades asociadas no son permanentes.

No ocurre así con las molestias debidas a las actividades de ocio en zonas urbanas. En estas situaciones la principal fuente contaminante es la congregación de gente en la calle o en las entradas o salidas de los recintos, un patrón repetitivo a lo largo de todo el año y especialmente durante los fines de semana. Tenemos más ejemplos de casos reales en los que hemos medido niveles sonoros en viviendas o zonas residenciales:

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Gráfica 2: LAeq (dBA) registrados en fachada de vivienda en una zona de ocio

2. Concienciación contra el ruido

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Indicador de nivel sonoro promovido por Ayuntamiento de Málaga

Los Ayuntamientos usan las herramientas a su alcance para tratar de controlar la contaminación acústica procedente del ocio: Exigencias de aislamiento acústico e instalación de limitadores sonoros en locales con música, declaración de Zonas Acústicamente Saturadas en zonas de marcha, patrullas policiales en el control de hora y cierre de los establecimientos, sanciones… pero ¿cómo se controla a la gente que está en la calle?

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Carteles informativos

Esto es sólo mi opinión, pero creo que solución no pasa por controles ni sanciones sino por sentido común: prevención, conciencia y educación, y a ser posible desde la infancia. Debemos ser conscientes de que nuestro comportamiento puede afectar a otros, a veces de forma grave. Nuestro derecho a divertirnos no debería ser una excusa para hacerle la vida imposible a nadie.

Por desgracia, la concienciación sólo daría frutos – si los da – a largo plazo, pero para poder dormir hoy, este fin de semana o durante estas vacaciones necesitaremos soluciones más directas. Por ejemplo, aislar acústicamente las viviendas situadas dentro de una Zona Acústica Saturada, igual que se hace con las que están dentro de la huella sonora de los aeropuertos. Aunque quizá lo más realista sea armarnos de paciencia y empezar a asumir que los verdaderos dueños de nuestras ciudades son los turistas…

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