La distinción entre sonido y vibración es difusa: el sonido no es más que una vibración hecha audible. Pero, además, para que se produzca un sonido – o una vibración – es imprescindible que exista un medio de transmisión con cierta elasticidad (sólido, líquido o gaseoso) que propague las ondas sonoras. No hay sonido en el vacío.

En un altavoz normal la vibración de la membrana se transmite al aire – medio gaseoso – en forma de sonido. Pero no tiene por qué ser la única forma de llegar hasta nuestros oídos, ya que un medio sólido – como una cuerda tensa que une dos vasos – también es capaz de transmitir ondas sonoras. Este efecto lo aprovechan los altavoces vibratorios, que pueden hacernos sentir la música sin sonar realmente.

1.   Altavoces vibratorios

Altavoz vibratorioEste tipo de altavoces no tiene membrana, sino que funcionan transmitiendo vibraciones a la superficie en la que están apoyados, que es la que amplifica el sonido en sí. De hecho, si lo sostenemos en el aire, apenas escucharemos algunos zumbidos en su base. Por lo tanto, las características del sonido que producen dependerán, directamente, del tipo de material que usemos como soporte. Resulta divertido probar cómo suena cada mueble de casa.

Movido por mi curiosidad, compré un pequeño dispositivo USB de la marca Tacens para experimentar, con resultados sorprendentes para su tamaño y precio: Aunque no he conseguido sacarle demasiados graves – distorsiona ligeramente – los medios y agudos suenan bastante limpios, sobre todo poniéndolo sobre un taco de post-it. En cualquier caso, suena más profundo que mi oficéntrico portátil.

2.   Auriculares craneales

Con un altavoz vibratorio estamos consiguiendo que nuestra mesa – o cualquier otra superficie – haga de membrana o cono, aunque el principio básico no cambia respecto a un altavoz tradicional: el sonido emitido se propaga por el aire hacia nuestro pabellón auditivo u oído externo.

¿Y si nos saltamos un paso haciendo llegar el sonido directamente hacia el oído interno? Esta es la idea de los auriculares craneales, donde el concepto sonido es completamente sustituido por vibración, transmitida al oído medio – cadena de huesecillos – por conducción ósea.

BatBandComo ejemplo, la BatBand, un prototipo de auricular que usa nuestro cráneo como medio de transmisión mediante unos pequeños emisores vibratorios dispuestos en la diadema, y que además nos permite usar libremente nuestras orejas. El proyecto ha logrado salir adelante gracias al crowfunding, así que pronto lo podrán experimentar sus afortunados mecenas. Aunque parezca raro, me intriga saber cómo suena mi cabeza.

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