Desde las primeras regulaciones técnicas sobre la contaminación acústica de principios de los años 70 hasta la actual legislación se ha evolucionado desde extravagancia científica a intrincados textos para ingenieros. Lo que no ha cambiado es que, para medir niveles de presión sonora, se usan sonómetros. Así que, movido por mi curiosidad, me he hecho con un par de sonómetros vintage para mi colección particular. Veamos cómo se defienden ante sus modernos sucesores digitales. 

1.     Años 70: Brüel & Kjær 2205

Sonómetro Bruel antiguo 2205En el año 1961 la International Electrotechnical Commission – IEC –  publicó su Recomendación 123, donde se describían las características generales que debería cumplir un sonómetro de propósito general así como el rango de tolerancias admitidas para las curvas de ponderación frecuencial A, B y C. Algo después, en 1965, la IEC R 179 describía cómo debía ser un instrumento de precisión para uso en laboratorio. Estos fueron los primeros pasos para normalizar y dar rigor técnico a lo que debía ser un sonómetro.

Más o menos de esta época – años 60 – data el Brüel & Kjær 2205, diseñado según la citada IEC R 123. Así, este pequeño y pesado instrumento pintado del verde clásico permite medir niveles de presión sonora instantáneos ponderados – A, B ó C –, mostrándose en una bonita escala analógica. Para facilitar la lectura la respuesta del detector es ajustable entre rápida o lenta – útil cuando el sonido es muy variable –. Como nota curiosa, su llamativa empuñadura tipo pistola. Tranquilos, también se Comparando sonómetrospuede montar sobre un trípode normal.

A pesar de sus casi 50 años el equipo funciona a la perfección, comparando los valores medidos con los de un sonómetro Tipo 1 actual verificado y calibrado. Y además con un manejo extremadamente intuitivo: tan sólo hay que ajustar el rango de medida, apuntar – literalmente – y ver cuántos dB marca la aguja.

Sin embargo, esta venerable joya danesa tiene una carencia, consecuencia de su tiempo, que en la actualidad es característica básica: no es un sonómetro integrador – promediador, o sea, no podemos obtener niveles continuos equivalentes (Leq). Avancemos, pues.

2.     Años 80: Cirrus CRL 2.22

Cirrus CRL-222Durante la década de los 70 la IEC trabajó en la revisión de las recomendaciones 123 y 179, publicando en el año 1979 el estándar IEC 651, que ha sido la referencia reglamentaria – con algunas correcciones – en el diseño de sonómetros de precisión hasta hace no mucho. Aquí se introdujo la actual nomenclatura de clases o tipos de instrumentos, según su exactitud. No fue hasta 1985 cuando se definió la especificación de sonómetros integradores – promediadores, en la norma IEC 804.

De esta época, finales de los 80, es el Cirrus CRL 2.22, un sonómetro integrador tipo 2 –existía una versión tipo 1 que sólo cambiaba el micrófono –. Dado que cumple con los estándares de su tiempo, puede medir niveles sonoros instantáneos con respuesta lenta (SPL), niveles equivalentes (Leq) e incluso niveles de exposición Sonómetro Cirrus CL222sonora (SEL), con ponderación frecuencial A ó C – la B cayó en desuso –. La pequeña escala de visualización también era analógica, aunque en esta época ya había displays digitales.

Este sonómetro fue diseñado en Inglaterra hace más de 25 años – estéticamente se le nota – pero sigue dando lecturas razonablemente exactas respecto a un instrumento moderno y verificado, con cierta tolerancia por ser tipo 2.

Su manejo también es muy intuitivo, e incluso tenía alguna prestación avanzada como indicadores de saturación o de parada de la medida – al alcanzar un nivel sonoro equivalente estable –. Es tan fácil que sus instrucciones de uso completas caben en una etiqueta fijada a la carcasa posterior…

3.     En la actualidad…

Sonómetro Bruel 2250En la actualidad un sonómetro homologable debe cumplir con los requisitos de la norma IEC 61672-1, vigente desde el año 2002. Esta norma no sólo describe un tipo de instrumento de mano auto-contenido, sino que posibilita una implementación modular basada en bloques funcionales gestionados por un micro-controlador, con múltiples entradas y salidas de señal, coherentemente con la actual tecnología digital.

Sonómetros antiguosPor eso los sonómetros modernos son más parecidos a pequeños ordenadores capaces de ejecutar un software con distintas aplicaciones, además sometidos a un férreo control metrológico. En consecuencia, la legislación requiere equipos de altísima precisión capaces de registrar multitud de parámetros simultáneamente, que después se analizan en laboratorio… así que el resultado de una medida nunca lo sabemos in situ.

Esta evolución tecnológica convierte a los ilustres protagonistas de este artículo – Brüel & Kjær 2205 y Cirrus CRL 2.22 – en piezas de coleccionista… aunque siguen en plena forma. ¿Diremos lo mismo de los equipos actuales, nacidos en la era de la obsolescencia programada, cuando pasen los años?

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