¿Pueden los eventos silenciosos mejorar las condiciones acústicas de las zonas afectadas por ruido de ocio?

Es un hecho que el motor económico de España es el sector terciario, y en particular la hostelería representa aproximadamente el 7% del PIB nacional. En otras palabras, genera mucho dinero y empleos directos e indirectos.

Pero también es un hecho que el número de asociaciones de afectados por ruido aumenta, al igual que las condenas por contaminación acústica tanto a empresarios como a administraciones. Difícil equilibrismo del sector del ocio, especialmente el nocturno, que enfrenta a quienes lo sufren y a quienes viven de él. Y el ruido es sólo una consecuencia más de esta industria.

Por supuesto, existen soluciones para controlar el nivel emisión musical en pubs, discotecas o salas de conciertos: los limitadores – controladores sonoros, que además son obligatorios por ley. Aunque una cosa es controlar la emisión y otra muy distinta es que no se oiga en el vecino…

Así que, ya que buscamos soluciones imaginativas, hablemos de otra técnica mucho más eficaz, y que lleva tiempo practicándose en Europa: eliminar los altavoces. Son las silent-discos o, en general, eventos silenciosos.

1.   Eventos silenciosos

Ejemplo de evento silencioso

Pongámonos en situación: ¿un montón de gente bailando, dándolo todo, sin música en el ambiente? Efectivamente, la idea es que cada asistente al evento lleve sus propios auriculares, hacia los cuales se retransmite la sesión musical – DJ o concierto – vía radio o streaming. Así, cada uno regula el volumen a su gusto, y el local se ahorra un montón de dinero en aislamiento acústico.

Chaleco Subpac en eventos silenciososClaro, los más puristas dirán que la música no sólo se oye, se siente. ¿Qué pasa con la riqueza y profundidad de los graves, esos que nos hacen vibrar – literalmente – y llenan nuestra experiencia sonora? ¿Qué diferencia habría entre bailar en la disco o en el ascensor? Tranquilos, para esto también existen soluciones tecnológicas.

Un ejemplo es el chaleco Subpac, que ya está en el mercado. Un wearable que transmite las vibraciones rítmicas de la música directamente a nuestro cuerpo, dándonos la sensación de tener a nuestro alrededor una batería de subwoofers a plena potencia. Ya no hay excusa, a romper tarima, pero sin hacer ruido.

Ingenioso, sí, pero a mí no me gustan las discotecas. Lo mío son los conciertos y el cine. ¿Tengo que renunciar a la gloriosa experiencia del sonido retumbando en mi caja torácica? Emoti-Chair para eventos silenciososEn absoluto, para eso se han inventado las Emoti-Chairs, unas sillas con respuesta háptica fruto de un proyecto de investigación de la Universidad de Ryerson (Canadá), capaces de convertir en micro-movimientos controlados las frecuencias sonoras que deberíamos sentir en nuestro cuerpo. No obstante, cabe decir que el objetivo de este diseño es más bien filantrópico, ya que la idea de los investigadores es proporcionar una experiencia sonora adaptada a personas sordas. Y aún está en desarrollo.

En conclusión, la tecnología de eventos silenciosos existe y, por muy extravagante que parezca, ya se ha usado en España – dicen que la primera silent party patria tuvo lugar en Torremolinos en el 2006, pero no ha sido la única –. No obstante, mi opinión acerca de su posible aceptación es más prosaica: ¿Cómo vas a conseguir ligarte a la chica de enfrente si tiene los auriculares puestos y no te puede oír? Si la convences para que se los quite – los auriculares – tendrás que enfrentarte al miedo escénico de llenar el silencio… puede que eches de menos algo de ruido.

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